El movimiento es una operación mental fundamental para la creatividad. Sin esta capacidad, pensar creativamente resulta casi imposible. A diferencia del juicio, el movimiento no forma parte habitual de nuestro pensamiento diario, salvo quizás en la poesía, donde las imágenes y metáforas conducen a significados y emociones.
El cerebro funciona como un sistema autoorganizado que genera pautas, caminos y secuencias para interpretar la información. Gracias a esto, podemos comprender el mundo que nos rodea. La percepción surge de estas pautas, y su correcto uso depende del juicio, que nos permite reconocerlas y mantener el rumbo.
Existen dos tipos de juicio:
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Consciente, como el que emplea un juez o un profesor al evaluar.
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Automático, que actúa de forma constante en el cerebro para identificar patrones y mantener la coherencia.
El juicio cumple dos funciones esenciales:
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Identificar la pauta adecuada, con o sin análisis consciente.
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Detectar errores o desvíos, rechazando lo que no encaja con la experiencia.
Frente a ideas provocadoras —como “autos con ruedas cuadradas”— el juicio tiende a rechazarlas de inmediato. Por eso, en la enseñanza del pensamiento creativo se recomienda suspender o postergar el juicio, como ocurre en la tormenta de ideas. No obstante, evitar el juicio no basta.
Aquí entra el movimiento, una operación mental activa que se puede aprender, practicar y aplicar. A diferencia del juicio —que compara una idea con la experiencia y la descarta si no encaja (sombrero negro)—, el movimiento pregunta: ¿hacia dónde puede llevarnos esta idea? (sombrero verde).
El juicio es estático y se centra en lo que es o no es. El movimiento es dinámico, fluye y explora nuevas posibilidades. Es como comparar una roca (juicio) con el agua (movimiento): una se mantiene firme, la otra avanza.
- Ejemplo: Sellos largos permiten nuevas funciones como mostrar valor mediante longitud o cerrar sobres.
- Ejemplo: Un coche con ruedas cuadradas lleva a pensar en suspensiones inteligentes para adaptarse al terreno.
- Ejemplo: Motor en el techo del auto mejora acceso y espacio interior.
- Ejemplo: Motor en el techo sería útil en caso de inundaciones.
El movimiento se usa para transformar una provocación en una idea útil o en un nuevo concepto. Aunque muchas veces parte de ideas “imposibles”, su finalidad es explorar nuevas direcciones. También se puede usar para:
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Fortalecer ideas débiles
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Convertir sugerencias en propuestas concretas
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Evolucionar de un concepto a una idea práctica
Lo fundamental es explorar en lugar de juzgar, mantener una actitud de búsqueda abierta, y aceptar múltiples caminos para alcanzar un resultado valioso. En pensamiento lateral, no es necesario que cada paso sea validado por el juicio.
Existen dos formas generales:
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Actitud general: disposición a avanzar desde cualquier idea o provocación.
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Técnicas sistemáticas: herramientas concretas para activar el pensamiento creativo cuando la actitud general no basta.
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Extraer un principio: tomar un elemento clave de la provocación y construir una idea a partir de él.
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Foco sobre la diferencia: identificar en qué difiere la provocación de lo habitual y explorar esas diferencias.
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Minuto a minuto: imaginar cómo se desarrollaría una provocación en la realidad paso a paso, como viendo una película.
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Aspectos positivos: identificar directamente las ventajas de la provocación.
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Circunstancias: buscar contextos en los que la provocación tendría sentido práctico.
Estas técnicas pueden combinarse o superponerse. Lo importante es que todas sirven para moverse hacia nuevas ideas.
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Ideas útiles: objetivo principal del pensamiento creativo.
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Conceptos: aunque no se traduzcan inmediatamente en ideas prácticas, pueden almacenarse para desarrollos futuros.
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Valor: cuando se detecta una ventaja clara, se examina y se exploran formas alternativas de obtenerla.
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Puntos interesantes: aunque no haya una idea clara, la sensación de “hay algo aquí” puede ser un indicio valioso.
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Diferencias: notar que una idea se desvía del camino habitual ya es un avance.
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Ideas viejas: si se cae en lo ya conocido, conviene redirigir el pensamiento.
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Nada útil: a veces no se llega a nada. Es válido reconocerlo y volver a intentar más adelante con otra técnica o provocación.
Lo esencial es desarrollar fluidez, práctica y confianza en el uso del movimiento. No siempre se obtienen ideas brillantes, pero con práctica se asegura la capacidad de aplicar el proceso en cualquier situación, por más absurda que parezca.
A continuación se presenta un ejemplo dirigido a educación media superior usando la técnica de movimiento a partir de una provocación.
Tema: Mejora de la participación en clase
Provocación: A primera vista, esta idea parece absurda o poco práctica, pero vamos a aplicar movimiento:
1. Extraer un principio:Principio: el anonimato o el juego de roles puede liberar la expresión.
2. Foco sobre la diferencia:
Diferencia: se rompe con la norma de participación directa y seria.
3. Minuto a minuto:
Imaginamos una clase en la que los estudiantes usan máscaras con nombres de personajes: “Revolucionario Zapatista”, “Juana Inés”, “Hombre del Futuro”.
Idea: los alumnos se preparan para defender ideas desde otra identidad. Esto genera participación activa, curiosidad e interacción lúdica
4. Aspectos positivos:
- Favorece la expresión libre
- Estimula la creatividad
- Aumenta la motivación
- Reduce el miedo a equivocarse
5. Circunstancias:
En grupos donde hay timidez, ansiedad social o resistencia a participar.
En la siguiente entrada abordaremos los test verbales y la actividad de escribir palabras que respondan a una condición determinada, exploraremos ejercicios como:
- Analogías
- Mejora de producto
- Sintetizar
- Búsqueda de causas y consecuencias
Estás técnicas pueden fomentar la generación de ideas nuevas y potenciar la creatividad.
Referencias bibliográficas
De Bono, E. (1994). El pensamiento creativo: El poder del pensamiento lateral para la creación de nuevas ideas. Epublibre, Tirivillus.